En el marco del Día Internacional de la Mujer, el Ayuntamiento de Tlaxcala recordó a Nicolasa Coyotzi, alfarera de barro bruñido de Atlahapa.

-Reconoce la Coordinación de Capacitación a una mujer cuyas manos lograron forjar y enriquecer la cultura, tradición e historia de nuestra capital.
“Abu Nico”, como le dicen sus nietos de cariño en Facebook, fue originaria de San Sebastián Atlahapa, Tlaxcala, lugar donde dedicó más de 80 años de su vida a la alfarería del barro bruñido, preservando así nuestras tradiciones, pero sobre todo los valores comunitarios que nos dan cohesión como pueblo.
“Nico” tuvo cinco hermanos, dos mujeres y tres hombres, y crió a seis hijos entre masa de nixtamal, barro, faenas del hogar, entrando y saliendo de la cocina de humo.
En el marco del Día internacional de la mujer, en el auditorio Joaquín Cisneros Fernández del Recinto Ferial, el pasado 8 de marzo, don Luis Zempoalteca hijo de “Nico”, y su esposa Lupita, en representación de la familia Zempoalteca Coyotzi recibieron un sentido reconocimiento de manos de la presidenta municipal Anabell Ávalos Zempoalteca, y presenciaron la lectura de una semblanza poética de la autoría del Mtro. Historiador Rubén Antelmo Pliego Bernal, que usted puede consultar en este link:
(https://www.facebook.com/CoordinacionDeCapacitacionTlaxcala/posts/170265550150881?notif_t=like&notif_id=1489459458623360 )
Así, la administración de Ávalos Zempoalteca a través de la Coordinación de Capacitación Municipal recordó a una de tantas mujeres tlaxcaltecas que con su labor y sus manos lograron forjar y enriquecer la cultura, la tradición y la historia de nuestra capital.
“Sus manos maestras en el arte del labrado del barro siguen vivas en nuestras tradiciones” refirieron los asistentes.
Según sus propias palabras, la difunta “Nico” (1920-2010) conoció “el arte de la loza” cuando apenas había cumplido 11 años, solo mirando… El cómo labrar el barro lo aprendió de su padre, de su suegro y de su esposo, observando y experimentando una y otra vez.
“Mis padres lo aprendieron de mi abuelita, que hablaba mexicano, y así lo fuimos trabajando. A mí me gusta hacer patos y que la gente de fuera busque la loza como recuerdo de Tlaxcala”, platicaba doña Nico (QEPD) cuando al mismo tiempo recordaba sus paseos por la laguna de Acuitlapilco.
Nicolasa Coyotzi siempre reconoció que, la alfarería no es un negocio sino un oficio, y que se debe hacer con amor y entrega.
Por eso, con amor y entrega, la ciudad de Tlaxcala reconoce su trayectoria manteniendo vivo su recuerdo y su legado.